A diecises días de cumplir 17 años, me encuentro totalmente aterrada.
¿Por qué el apuro de crecer? Todos quieren ser mayores de edad, como si de golpe fuesen a tener un auto, una casa, y pudieran dedicarse exclusivamente a la joda.
Yo no quiero ser grande, no me gusta la idea de tener que encaminarme sola, de tener que valerme por mis propios medios.
Mi mamá dice que no le gustaría volver a la adolescencia, porque es una etapa en la que uno se la pasa sufriendo por la nada misma. Personalmente, soy de la idea de que son los mejores años. Pensá: No tengo que trabajar, vivo cómoda en un ambiente de afecto y contención, no tengo grandes responsabilidades, me divierto y soy feliz con las cosas más simples.
¿Qué es lo genial de alcanzar la mayoría de edad, de tener que votar erróneamente para darle el poder a otro garca más, de trabajar en lo que uno nunca soñó, para ganar las miserías que no alcanzan para cumplir esos sueños, llegar a casa hastiado de la rutina, comer basura recalentada y acostarte pensando en que mañana va a ser otro día más de esa interminable mierda? Seamos realistas: acá no te llenás de plata con nada y yo, que fantaseo con recorrer el mundo, no voy a llegar ni a Olavarría.
Obvio, uno piensa que va a ser diferente al resto, que tiene un talento único e inigualable y se va a destacar por sobre todos en lo que se desempeñe. Yo no, sé que soy otra del montón, que voy a terminar laburando en un comercio o alguna porquería del palo, y que lo más cerca que voy a estar de Europa va a ser si alquilo un sucucho en la calle Inglaterra.
No, ¿sabés que no quiero cumplir más años? No quiero madurar, no quiero tener que hacerme cargo de nada, no quiero casarme con un infeliz que me presione para tener hijos y criarlos bajo su religión porque, en todo caso, ya que me hacés tener cachorritos, quiero pibes atéos y pensantes.
Ojalá esté equivocada, ojalá me gane el Telekino (porque por mucho esfuerzo que hagas,
no hay guita) y no tenga que pelearla para comer, viendo cómo cada centavo se va en cuentas, mientras todas las ilusiones quedan en eso, sin jamás realizarse.